lunes, 12 de noviembre de 2012

Noche, día, noche, noche, día.

Aumentan las nauseas y yo solo quiero quedarme aquí dentro con las persianas bajadas. Que el sol ya no quiere verme, y yo odio a ese hijo de puta que sale todas las mañanas recordándome que empieza otro día. <<Por mí como si mañana no sale>>
Yo busco motivos, me trituro las ideas intentado sacar algo bueno de ellas. Pero me canso demasiado rápido, porque mi inadaptación inunda mi mente haciéndome sentir fuera de lugar incluso dentro de estas cuatro paredes.
A los cinco minutos de haber abierto los ojos me arrepiento de haber despertado. Si aguanté tanto fue porque me distraje viendo esa foto en la mesilla. Esa mueca extraña en mi cara debía ser una sonrisa, sí. Sonría y posiblemente era feliz. Me acuerdo de ese día. Playa, papá y toda una tarde para sentirnos inmortales. Hicimos un castillo de arena que entonces me parecía altísimo, me bañé hasta que el agua salada hizo que mis ojos se tornasen rojo neón... Me gustaría poder decir ahora que el infierno en mis pupilas es por haber estado demasiado tiempo dentro del Mar. <<Ojalá>>
Me tumbo otra vez en la cama y si sigo un segundo más aquí ya no seré capaz e levantarme en las próximas 21 horas. Pero me da igual. Ese es mi problema, no me importaría morir de inanición.
Me pongo un límite, tengo que buscar la razón que hará que salga por esa puerta y respire un día más o un día menos. 

[...]

No llegue a salir de aquí <<De mí, quiero decir>> y tampoco de la habitación. Mi apatía no me llena, pero tampoco vacía, aquí dentro ya no queda nada que nadie pueda quitarme, ni siquiera ella.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

21 Problemas