lunes, 5 de noviembre de 2012

Asfixia.

Si me recubre la desesperación con su pulso acelerado y con sus ojos encharcados ya no sé qué hacer. 
Me revuelvo dentro de mí, buscando alivio, algo que me consuele, pero si me pongo a llorar las lágrimas se llevan consigo todo atisbo de esperanza que mis 21 gramos puedan tener. Y lo mojan todo. Y me empapan el ser,  y yo voy por ahí desojando ilusiones "Esta sí, esta no [...]  no   me quiere, no me quiere..." Siempre acabando en número par, siempre en el <<no>>.
Empiezo a temblar y soy terremoto y tsunami y desastre natural en sí. A mí el cielo me dejó, y de vez en cuando llueve sobre mí para recordarme lo que hice mal, para que sienta a Frío cerca, para que las gotas de lluvias sean lo único que roce mi piel y... <<me estremezco en desesperación>>.
Mi sistema nervioso se sume en la disforia y su vacío no es fácil de llenar <<mis nervios están tristes y por eso ya no siento, supongo>> Mi sistema circulatorio me dice que ya no bombea sangre, que a dejado morir a mi corazón de inanición <<de falta de amor o de glóbulos rojos, tú me dirás>> y si ya no lato es porque mi vena pulmonar se fue a por tabaco.
A mi mente le falta oxígeno entre tantos pensamientos suicidas que entran, me perturban y salen dejándome solo un portazo de consolación. Busco refugio en mi lóbulo frontal y solo escucho ecos de voces que me hablan en segunda persona. <<sal de aquí, vamos corre>> <<No es el fondo si puedes seguir cayendo, es abismo>> Y me impulsan a correr hacía él y lanzarme al vacío para sentir a Libertad en forma de caída libre.
Me quedo en la habitación de mi cerebro a oscuras con las persianas bajadas, con humo por todas partes y con las ideas flotando <<danzando>> con la bruma de Lucky Strike. Me quedo ahí por miedo a salir, en un rincón, con el cenicero lleno y yo en vacío. Me quedo ahí a la espera de algo que me salve. Una llamada de auxilio se me escapa de dentro pero ahí no hay nadie para responderme, así que muere, como todo lo que hay ahí. <<Como todo lo que hay en mí>> Me quedo ahí porque fuera no hay nada para mí. Me quedo ahí porque si voy a consumirme prefiero hacerlo rápido y sin   con dolor. Mucho dolor contenido en estas cuatro paredes.
Ya no puedo seguir mi resistencia y dejo que todos esos pensamientos oscuros y mis ganas de nada terminen de hacerse conmigo y es entonces cuando dejo de ser para empezar a sufrir.

Yo lo llamo Asfixia y si viene a hacerme compañía ya no sé qué hacer.


Sigo estando muy lejos de ti, Cielo. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

21 Problemas