No me engaño, en el fondo nada ha cambiado. Es exactamente la misma mierda de antes disfrazada de novedad, en otro formato.
Antes tenía la ignorancia para refugiarme en ella, ¿Puedo pretender ignorar la situación, cuándo sé de sobra lo que pasa? No. No puedo dejar simplemente que corran las cosas. No me atrevo ni siquiera a caer en la cobardía, es curioso. Tengo miedo de cerrar los ojos y encontrarme con otro panorama que no es el mio. El cambio tan deseado en mi es también el más temido.
Ya he aprendido a esquivar las piedras de mi camino. Si me llevas en otra dirección tropezaría tantas veces como pudiera.
El día en que cambie mi rumbo, tropezaré. Pero cuando llegue a mi lugar no me importará volver a caer y volver a levantarme, hasta que llegue el momento en que las piedras tengan que esquivarme a mi.
