Me meto hasta las rodillas en el asfalto,
me pongo hasta arriba de hachís.
Echo de más, siempre de más,
pero sigo sin echarme de menos.
Mi reflejo en un vagón de Metro.
y mi cordura danzando por los andenes.
uno, dos, dos, uno, uno,
todos me llevan al mismo sitio.
<<EL PRÓXIMO TREN ESTÁ
EFECTUANDO SU ENTRADA
EN EL ANDÉN>>
Pero siempre me quedo en la estación,
siempre lo veo pasar y...
Y si no subo es porque el estado de espera
es lo que me da vida.
Salgo de esa boca de metro que me besa,
y veo a Madrid algo más triste que ayer.
<<Algo más triste que ayer, pero
menos que mañana, pero menos que yo>>
<<Y me pierdo en la ciudad>>
Muero cada vez que un semáforo cambia a verde.
Muero en cada fachada.
Muero debajo del reloj en Sol,
marcando las 21:00.
Si Madrid sigue triste y en rojo Neón
que alguien me diga por qué
debería estar yo mejor que ella.
Nunca ha estado en ruinas, y
sin embargo la veo muy rota.
¿Será por todas esas almas
que hemos muerto en ti, Madrid?
Si mis 21 gramos dejaron de serlo
<<Y dejaron de serlo en estas calles>>
dime por qué no debería odiarte.
Con tu cielo de siete estrellas olvidándome.
Gente muerta <<sin alma>> buscando
a Redención por tus aceras.
Y tú no haces nada, y nos pierdes.
Cuantas veces no he deseado desaparecer.
Perderme de ti para siempre.
Tu humo me contamina
Y yo te contamino a ti, tal vez,
con un par de pensamientos suicidas
que mueren antes de ver en ti una salida.
Hoy Madrid te odio un poco más, pero mañana tal vez me de cuenta de que eres la única que me cuida, y que tus calles, a la vez que matan, son poesía.

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