Me mira, me desarma.
Una mueca dolorosa con complejo de sonrisa aparece en su rostro y es ahí cuándo empieza a hablar mi mártir:
- Y ahora, ¿Qué vamos a hacer pequeña? Nos creímos tanto y míranos, no somos nada.
Corazón en deshielo
- Seremos todo lo que deseamos ser si sigues aquí, conmigo.
En el mio corren las aguas de sus glaciares
- ¿Aquí? ¿Aquí, dónde? Si te quedas en este lugar ya ves, no tengo nada que ofrecerte. Soy todo expectativas que se han quedado en nada. No puedo hacerte falsas promesas de amor, ni firmar ningún tipo de contrato, ni siquiera puedo respetar ese cartel de '¡Cuidado! Frágil' que llevas colgado al lado izquierdo de tu pecho como uno de los lastres que te dejé. Y aún así, reconociendo el daño que puedo llegar a infringirte, me asesinaría en el momento que te hiciese sentir como yo. No, en el fondo solo hay sitio para mi, pequeña. Deberías buscarte algo mejor, pero soy demasiado egoísta y débil para reconocerlo. Así que, no dejes de creer en este suicida ¿vale? Y si dejas de hacerlo... bueno, mejor no lo hagas. Para mi no hay más alternativa que la tuya.
Aquí abajo solo yo, pero tú desde arriba animándome a subir.
Discierne la luz desde el fondo del pozo
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