Te dejé pasar a mi ruina porque pensé que serías mi reina. Soy ese rey destronado que espera pacientemente a que se ponga el Sol para ordenar que anochezca.
Supongo que tú estarás bien, si, sé que estás bien. Siempre un paso por delante. Desfilaste por mi vena pulmonar hasta mi ventrículo izquierdo y no te he podido sacar de ahí.
Eras mi sístole y después mi diástole, por eso cuando te fuiste el de mi izquierda dejó de latir. No lo necesito, no pienso volver a dejar que nadie lo pise de nuevo, lo prometo. Y créeme, yo si cumplo mis promesas. Guardaré de mí todo lo que te pertenece para cuando decidas volver, pero no esperes que conserve el resto. Aquí me tendrás, igual de desecho que siempre, igual de solo e igual de inestable. Pero con el alma más impasible. Pero más indoloro.
Sigo creyendo en ti e ignorando al resto. Mis musas ya me abandonaron hace tiempo, no soportaron tu competencia, así que volveré a creerme todo lo que salga de entre tus dientes. Prefiero tus falacias a la sinceridad de cualquiera que no seas tú. Siempre lo he hecho.
No sé a que cojones esperas para volver. El porro se consume, mi letra en el folio me condena y yo sigo esperando.
Esperando que vuelvas y no tenga que volver a dejarme media existencia escribiendo.
Esperando a que vuelvas y pueda volver a latir.
Esperando a que vuelvas y me devuelvas los pedacitos de mi que se fueron contigo.
Esperando a que vuelvas y pueda así dejar de esperarte.
Prometo no dejar de esperar que vuelvas. Y yo si cumplo mis promesas ¿eh?

No hay comentarios:
Publicar un comentario
21 Problemas